
¿Cuántas veces has practicado un “role playing”? ¿Cuántas veces has imaginado ser otra persona? ¿Y cuántas de esas veces imaginabas tener un rol o papel distinto al que tienes ahora?
¿No? ¿Seguro? ¿No lo recuerdas?… ¿Y en tu infancia?… Piénsalo bien 😅
Cuando somos pequeños, una de las estrategias que tenemos para aprender a desenvolvernos en el mundo es imaginar cómo lo viviríamos siendo otras personas: astronautas, investigadores, exploradores… Pero esto no solo es útil en nuestra etapa de crecimiento. Imaginar cómo se ven tus problemas o situaciones desde la perspectiva de otra persona es una forma poderosa de obtener nuevas perspectivas, también cuando somos adultos.
Al imaginar cómo otra persona podría abordar la misma situación en la que tú estás —ya sea resolviendo un problema, diseñando una formación, trabajando en un proyecto o averiguando cómo pasar una tarde de sábado— eres libre de explorar formas de pensar que normalmente no utilizarías. Por ejemplo, si eres tímido, imaginar cómo podría comportarse un amigo socialmente extrovertido en una reunión del barrio hace que también sea más probable que te visualices actuando de manera más abierta.
Esta perspectiva imaginada amplía tus horizontes y fomenta el pensamiento creativo.
Piensa en una o dos personas en tu vida a las que admiras y luego intenta imaginar qué harían si estuvieran en tu situación ahora mismo. Imagina todos los pequeños detalles de lo que harían. Después, imagina qué pasaría si tú también actuaras así.
Si quieres llevar esto a otro nivel, no te quedes solo en pensarlo. Coge aquello que te encaje e intenta integrarlo de alguna manera. Aunque algo me dice que esto sucederá casi de forma natural 😉
¡¡¡Pruébalo!!!

