
¿Conoces el libro De qué hablo cuando hablo de correr? Bueno, pues hoy te lanzo un reto que conecta directamente con una de las “moralejas” que expone su autor, Haruki Murakami.
Sin entrar mucho en detalle, para crear el hábito de correr, el autor cuenta cómo puede ser útil dejar el entrenamiento antes de llegar al cansancio extremo y continuar al día siguiente desde esa buena sensación (muy resumidamente).
Conectando con esto, Ernest Hemingway solía dejar de trabajar en mitad de la escritura cuando sentía que estaba haciendo un buen trabajo, para continuar al día siguiente justo donde lo había dejado. Y no, no lo hacía precisamente para crear el hábito de escribir. Hacerlo le ayudaba a generar nuevas ideas cada vez que retomaba el texto. Y aquí está la clave.
Cuando algo queda incompleto (o lo dejamos incompleto), ciertas partes de nuestro cerebro se activan en un intento de imaginarlo terminado. Al detener intencionadamente una historia a mitad de una frase, un dibujo a mitad de camino o un proyecto justo antes de terminarlo, le das a tu cerebro un impulso natural para completarlo en segundo plano, fuera del alcance de tus propias limitaciones y barreras mentales.
Dejar algo sin terminar resulta ser una forma sorprendentemente eficaz de hacer fluir tus ideas y estimular tu mente creativa.
Piensa en algo que tengas que hacer o que estés haciendo ahora (después de leer esto, claro 😁). Cuando empieces a sentir que la cosa va bien, que estás avanzando, para y aléjate. Déjalo fluir en tu mente. Si quieres, piensa en cómo lo completarías, pero no lo termines todavía.
Cuando haya pasado un tiempo prudente —por ejemplo, mañana— siéntate y continúa por donde lo habías dejado.
Eso sí, puede ser un reto extremo no apto para personas perfeccionistas 😅
Sea este o no tu caso, como siempre… pruébalo y me cuentas.

