
Hay una verdad incómoda sobre la creatividad: copiar forma parte del proceso. De hecho, es la base del aprendizaje. Piensa en esto: ¿cómo aprendiste a hablar?
Por mucho que le pese a más de una persona, nadie crea desde cero. Todo parte de algo previo.
Hay muchos ejemplos que ponen el foco en esta idea. Por ejemplo: el famoso director de cine Jean-Luc Godard dijo una vez: “No importa de dónde tomas las cosas, sino de dónde las llevas”; otro ejemplo que se atribuye a Pablo Picasso: “Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban”; y Isaac Newton lo resumía así: avanzamos “a hombros de gigantes”.
Entonces, ¿estamos hablando de copiar a otros?
Piensa en esto: la creatividad no consiste en evitar copiar, sino en transformar lo que, de manera consciente o inconsciente, copias.
Tomar una idea. Adaptarla. Mezclarla. Hacerla tuya.
Encuentra a alguien o algo que admires y que puedas copiar o reinterpretar (un cuadro, un poema, una fotografía, una idea de negocio, una canción…). Toma la idea y conviértela en algo propio, hoy mismo. Después, comparte lo que has creado.
Ponlo en práctica y me cuentas. Esta es una de las formas más naturales que tenemos de construir nuestra seguridad creativa.
Mañana, otro microejercicio para que practiques esa creatividad que ya tienes y que, como estarás notando, te facilita la vida.

