
Tener que poner palabras a tus pensamientos en algo “escuchable” y que tenga sentido —es decir, que para ti sea funcional, tanto a la hora de expresarte como de que te escuchen— puede ser difícil, ya que requiere cierto orden mental y una estructura muy diferente al pensamiento libre que nuestro cerebro utiliza de forma natural.
Al convertir tus pensamientos en “sonidos entendibles” a medida que ocurren o los vas creando, tu cerebro tiene que filtrar la información necesaria para transformar incluso la idea más abstracta en algo que pueda expresarse con palabras.
Ahora, para llevar esto a otro nivel, “te recomiendo grabarte.”
Piensa en esto… cuando lo haces por primera vez, notarás que tu mente no está tan fluida. ¿Te ha pasado alguna vez?
Aquí está la clave: al hacerlo, activas un modo de supervisión que te hace ser más consciente de este proceso, y eso es precisamente lo que vale la pena entrenar.
Además, si te grabas explicando tu pensamiento y luego reproduces la grabación (creando una especie de conversación contigo mismo), te permites experimentar tus pensamientos de forma tangible y aprender de ti mismo. Te aseguro que es muy transformador.
Dedica un minuto a grabarte hablando de lo primero que te viene a la mente, y luego otro minuto para escucharlo tú mismo.
Repite el proceso cinco veces, por ejemplo, para un total de 10 minutos.
Puedes hacerlo con la grabadora del móvil o con cualquier dispositivo que tengas a mano. Yo lo hago cada vez que grabo uno de mis vídeos y es transformador.
Te adelanto que hay que estar preparado: no todo el mundo lo puede hacer. Espero que no sea tu caso y, si lo es, anímate y pruébalo. Vale la pena.
Nos escuchamos en el próximo reto.

