
En muchas de nuestras sesiones creativas trabajamos con una táctica con un enfoque muy interesante para explorar posibles soluciones a los problemas: la técnica de los 5 porqués. ¿La conoces?
Si no tienes muy claro su funcionamiento, podría decirte que empresas como Toyota ya la utilizaban hace más de 50 años. Pero, por si te vale, es muy posible que tengas una muestra de su aplicación muy cerca de ti. Piensa en esto…
¿Cuál es la pregunta que suelen hacer los niños y niñas cuando son pequeños?
Sí: ¿por qué? ¿y por qué? ¿y por qué?… y así hasta el infinito. ¿Te suena?
Para ellos es una manera de aprender sobre el mundo y sobre ellos mismos, una estrategia que aplican de manera inconsciente. En nuestro caso, al hacer este ejercicio en cadena —es decir, responder “por qué” y luego volver a preguntar “por qué” cuatro veces más, cada vez cuestionando la respuesta anterior—, además de explorar espacios que no habías considerado, te ayuda a escapar de suposiciones y trampas lógicas sobre por qué algo es (o no es) como es.
Pero esto no se queda aquí…
Si quieres llevar este enfoque un paso más allá (y preguntar “¿por qué no?”), puedes invitar a tu imaginación a explorar posibilidades que quizá no habrías considerado en un primer momento y, con ello, dar un paso más para activar tu mente creativa.
Apunta una o dos preguntas que tengas sobre hoy o mañana (como “¿Debería ir al gimnasio?” o “¿Podría empezar ese proyecto en el que llevo tiempo queriendo trabajar?”).
Debajo de cada pregunta, pregúntate “¿Por qué no?” y escribe lo primero que te venga a la mente. Debajo de esa respuesta, vuelve a preguntar “¿Por qué no?” y escribe de nuevo. Repite el proceso tres veces más y observa qué ideas surgen como resultado.
Este es un ejercicio muy potente, ya verás. Si lo haces, por favor, comparte conmigo qué ha surgido al hacerlo. Me genera mucha curiosidad.
Espero que te esté siendo útil esta secuencia de 21 miniretos para entrenar tu creatividad.
Nos vemos en el próximo experimento.

