
Así es, lo que te propongo que hagas hoy es algo que va en contra de lo que nos decían cuando éramos pequeños… “No hables con extraños”.
Bueno, ahora que ya has crecido un poco (si no, mal vamos 😅), es el momento de que te permitas hacerlo. Y si te parece un nivel de riesgo demasiado alto, al menos oblígate a tener conversaciones más allá de tu zona de comodidad.
Conseguir tener conversaciones que nos hagan pensar, más allá del modo automático, aporta grandes beneficios para tu salud neuronal.
Busca de manera deliberada a dos o tres personas con las que no hayas hablado nunca. Puede ser en un evento, en la calle, en algún centro comercial o en un museo, por ejemplo.
Si no quieres que sean completamente desconocidas, puedes buscar en tu contexto personal o laboral y comenzar una conversación con alguien con quien no tengas mucha relación, aunque lo conozcas.
Cuando lo hagas, permítete hacer preguntas, intenta profundizar y siente curiosidad por esa persona. La cuestión es que consigas tener conversaciones más elevadas que las que se suelen hacer por protocolo, ya sabes, conversaciones de ascensor.
Seguramente al principio te costará un poco, pero con el tiempo verás cómo aumentará tu autoconfianza creativa y notarás cómo tus neuronas se sueltan… o no… ¿Quién sabe?
Lo que sí sé es que, si no lo pruebas, no lo vas a experimentar.
Practícalo y me cuentas.

