
Hay momentos en la vida en los que nos sentimos con cierta dispersión, sin saber qué hacer, qué dirección tomar e, incluso, podemos notar ese bloqueo emocional que nos paraliza.
Pero, ¿qué pasaría si, justo en ese estado, juegas con tu imaginación?
Por ejemplo, piensa: ¿cómo sería esa situación en un futuro imaginario?
Al hacer este ejercicio, como es imaginario, las reglas y limitaciones de la realidad no tienen por qué aplicarse del todo. Los recursos pueden ser más baratos, puedes transportarte instantáneamente a otros lugares, implantar conocimientos en segundos en tu mente y (esto no es tan lejano) los robots pueden ayudarte a hacer lo que necesites.
Imaginarte en un escenario futuro significa que podrás encontrar una forma alternativa de pensar sobre lo que te está pasando y sobre tus problemas. Y, precisamente, este ejercicio de proyección imaginaria puede sacar a la luz cosas que, de otro modo, podrías haber pasado por alto en tu situación actual.
¿Tiene sentido?
Concédete un poquito de tiempo para dibujar o escribir sobre ti viviendo una situación que tengas en mente, pero proyectándola en un futuro imaginario, por ejemplo, dentro de 1.000 años. Bueno, el tiempo que consideres, pero que te ayude a fantasear.
¿Qué es diferente? ¿Qué incluyes nuevo? ¿Cómo pasas tu tiempo? ¿Qué echas de menos del pasado?
Practícalo y me cuentas 😅

